domingo, 28 de agosto de 2011


Hay momentos en la vida en que una sola decisión, un solo instante cambia irremediablemente el curso de las cosas. Cuando decides disparar a alguien, cuando decides quererlo o no quererlo, cuando decides tirar para adelante, cuando decides mentir, traicionar, ocultar o cruzar la línea. Esa décima de segundo, poder hacer girar todo hacia el lado oscuro o inundarlo de luz. Poder hacer de ti un héroe, un héroe o un criminal. Podrá llevarte al cielo o al infierno, pero siempre será un lugar en el cual no podrás volver atrás.

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